Ecos de una pausa...

No somos un punto estático en el espacio, sino la suma de nuestras transiciones. Pero realmente … ¿A dónde vamos? ¿ De dónde venimos? ¿Que fuerza nos mueve?. 

 

Tuve que desprenderme para mirarme, tuve que aceptar que tal vez todo sea una construcción que no existe y si existe, se quedó en ese pequeño instante entre lo que creí ser y lo que puedo soñar. Todo vibra, siempre vibramos y quizá esta sea la única forma de dibujar el camino del alma que decide a dónde ir, libre, firme y con la certeza de fluir y dejarse llevar.

 

Aquí, la quietud y el movimiento convergen, recordándonos que incluso en el silencio de una pausa, el espíritu sigue vibrando. Así, la pieza se desprende del registro literal de la realidad para adentrarse en el terreno del surrealismo y la abstracción lírica, transformando el cuerpo en un lienzo dinámico y el fluir del tiempo en una huella permanente.

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